Para los que no corren

¡Hola! Este post va dirigido a mucha gente. A gente que no corre. O mejor dicho, a gente que este domingo la Media o el 23 de abril la maratón no estará corriendo. Quien corra sabrá de qué hablo pero quien no quizá no lo entienda. Aún.

Yo sé que los runners, a veces a menudo somos muy molestos. Somos esa plaga que coloniza los parques cualquier día entre semana, y cada domingo tienes que soportar que te corten medio Madrid para celebrar la carrerita de turno. Que te adelanta en una calle sin respetar tu espacio vital aprovechando el más mínimo hueco. Que satura todas tus redes sociales cada día para que veas cuántos kilómetros han caído. Que te tienen harto con tanta combinación de modelitos, con esas mallas fluorescentes y apretaditas que de verdad que hacen daño a la vista. Ese ser que cada vez que salís a comer/cenar/tomar algo, monta la escenita en el restaurante de que tiene que cuidar lo que come, que al día siguiente tiene tirada larga. Que basta que te descuides medio segundo para que te esté dando la chapa de lo maravilloso que es correr. ¡O peor aún! Que te cuente sus batallitas de la última carrera del domingo como si hubiera ido a la guerra contra los aliens.

Somos unos brasas, ya lo sé. Y es muy difícil entendernos, yo misma era incapaz cuando pensaba que eso de correr era la cosa más aburrida del universo. Pero en el fondo somos buena gente. Gente normal, que echa sus horas en un trabajo más o menos físico. Que tiene las mismas ganas que tú al llegar a casa de abrazar el sofá. Que en días de lluvia y frío mira alternativamente su hojita con su plan de entrenamiento y a través de la ventana (y de reojo a la mantita que está en dicho sofá). Gente que sin correr tendría problemas físicos o psicológicos. Pero también gente que no son héroes, como os digo, son tan normales como tú. Con un vicio caro, eso sí, pero normales.

¿Y por qué insisto en que somos normales? ¿Y en qué momento juegas tú un papel en esta historia? Muy sencillo. Este domingo en la Media Maratón, y muy especialmente, en la Maratón del 23 de Abril, tienes que salir de casa. No vas a correr, vas a hacer algo mucho mejor. Vas a animar. A poner la mano para que los corredores te la choquen. Vas a fijarte en los nombres que ponen en los dorsales y los vas a gritar. A tirarte una, dos, cinco horas aplaudiendo. Y sí, de gratis.

Vale, no de gratis. Te voy a contar lo que significa eso para un corredor, y a partir de ahí, quizá puedas extraer qué implica para ti darle eso a una persona que posiblemente esté pasándolo mal (por gusto, sí, pero no deja de ser sufrimiento). O incluso que lleves a tus niños a aprender de este ambiente. A lo mejor, después, te parece que estar ahí te aporta algo como persona.

Durante una carrera larga, como pueden ser 21 o 42km, da tiempo a que pasen muchas cosas y una de ellas es el cansancio, tanto físico como mental. Chocar una mano, o escuchar aplausos (yo, si tengo suficiente oxígeno en el cerebro siempre los devuelvo), hace que durante un rato dejes de pensar en lo cansado que estás. Es como un gel o barrita barato y que no sienta como una patada en el estómago. Y un poco también quieres acabar por esas personas que están ahí, pudiendo hacer otras cosas, para aplaudirte al pasar. ¿Cómo vas a abandonar así? De verdad, a los corredores nos sube una energía por las piernas que no os podéis imaginar. Si, además, son familiares o amigos, el chute se dispara. Por no hablar de que podéis ser un equipo de apoyo importante a nivel logístico, como quedaros con el cortavientos que de repente pesa una tonelada, guardarnos un gel por si acaso (o unos pistachos, ¡me vuelven loca los pistachos!), o tener ropa de abrigo por si no conseguimos entrar en calor.

Y os voy a dar un último truco (y un consejo extra) por si os animáis a bajar a animar. Muchos de los dorsales llevan el nombre del corredor escrito. ¡Gritadlo!. Sobre todo, si quien va detrás de dicho dorsal va cojeando, o lleva mala cara, o veis que se para. Eso, de verdad, no tiene precio. A mi se me han quitado dolores en carrera sólo porque alguien dijo “¡Vamos Noe!”. Cuesta creerlo, pero incluso ahora se me ponen los pelos de punta recordando las veces que me ha pasado. El hecho de que alguien que no conoces, se tome la molestia de animarte por tu nombre, casi como si te conociera de toda la vida… ¡buf! ¡te carga las pilas de golpe! Y aquí va el consejo extra: mola mucho animar en los puntos del recorrido más céntricos, porque hay más ambiente, pero muchas veces, el corredor se siente muy solo en el resto de la carrera. Buscaos una cuesta, un sitio un poco más apartado (que lo mismo hasta os pilla más cerca de casa), que aunque estéis cuatro gatos, vais a ser un punto de animación tan importante como el que más. Y lo mejor, tampoco os hace falta madrugar mucho, los que de verdad necesitan esos ánimos, los amateurs, tardamos un poquito más en llegar 😉

Os lo aseguro, si estáis ahí, haréis felices a un montón de esos seres de mallas fosforitas. Y si me decís dónde, ¡estaré pendiente para chocaros la mano!

PD: Os pongo foto del recorrido de la media de este domingo 2 de abril, para que elijáis dónde os ponéis:

Captura.JPG

PD2: Sólo para el maratón del 23 de abril: nos podréis seguir con la app del maratón, sólo tendréis que meter nuestro nº de dorsal y podréis seguirnos sobre el mapa en tiempo casi real. Os iremos dando información 🙂

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Un comentario en “Para los que no corren

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