3 Länder Halb-Marathon. ¡Recién casados!

¡Perdonad el retraso! Como quien dice, aún estamos aterrizando del mes y medio más loco que hemos vivido Víctor y yo nunca. Para quien no lo sepa… ¡nos hemos casado! Como no podía ser de otra manera, nuestra boda fue un tanto particular, os dejo la invitación que dimos a los invitados para que veáis:dorsal

¡Ojo, que es dorsal dorsal, hecho con una empresa que se dedica a hacer dorsales! Bueno, que tampoco os quiero aburrir con detalles de la boda. El caso es que nuestra luna de miel iba a ser un road trip por Europa (¡no os asustéis, que tampoco os voy a aburrir con eso,wp-image-1980270151jpg.jpg aunque moló un montón!). Lo único que sabíamos seguro en ese viaje era que el domingo 9 queríamos estar en un pueblecito de Austria, llamado Bregenz, para correr la 3Länder. Se llama así porque el maratón comienza en Alemania, pasa por Suiza y acaba en Austria. Pero evidentemente nosotros no estábamos para correr un maratón, así que, según llegamos a Bregenz el sábado a las 7 de la tarde nos apuntamos a la media. ¡54 pavos de inscripción cada uno por 21km! Va a ser verdad que los runners no estamos muy allá de la azotea. Pudimos disfrutar de nuestro primer Pasta Party, y yo me compré unas medias compresivas. A mi lo compresivo no me hace nada (o casi nada), pero el día anterior, correteando por Chamonix, me di cuenta de que las mallas largas que llevaba se me caían. Así que me compré las medias para abrigar. Ya sé, ya sé, en una fería del corredor también se pueden comprar mallas largas, ¡pero es que las medias tenían 10€ de descuento!

Cansados como íbamos después de un viaje de casi 6h de coche, fuimos al primer hotel que encontramos para que nos dijeran que estaban llenos. Nos veía durmiendo en el coche la noche antes de un medio maratón. Pero tuvimos la inmensa suerte de llevarnos la última habitación del hotel que estaba justo en la meta de la carrera, con los únicos inconvenientes de que el baño estaba fuera de la habitación y el parking bien lejos. Eso sí, compensó con el pedazo desayuno de buffet que nos metimos al cuerpo la mañana de la carrera. ¿Sabéis lo de no probar cosas nuevas para desayunar el día C? Pasamos olímpicamente de ello. Comimos revuelto, embutido, fruta, cereales, tostadas, yogur… Que yo pensaba, que si algo nos sentaba mal no íbamos a saber qué era con tantas cosas. Pero también es verdad que durante las últimas semanas habíamos llevado una dieta muy regulera entre la boda y el duro mundo del viajero, así que no nos pudimos resistir a hacer una buena carga. Total, íbamos a pasarlo bien, sin mirar el reloj.

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Luego cogimos el ferry que debía llevarnos hasta Lindau (Alemania), donde empezaba la carrera. ¡Pocas carreras empiezan así de bien! Al llegar allí nos encontramos un ambientazo, y nosotros que pensábamos que sería una carrera pequeña. Pudimos bailar un buen rato con el grupo que estuvo tocando en directo Rock&Roll, así que el frío se nos pasó enseguida, hasta que dieron el pistoletazo de salida. Los primeros km íbamos frenándonos, ya que nos estaban saliendo parciales mejores que en la media de Madrid, para la que desde luego, íbamos mucho mejor preparados. Aquí solo queríamos acabar, y a ser posible, de manera digna, porque nos quedaban 4 horas de coche después para llegar a Nürburgring.

La carrera sale desde Lindau, que es un pueblecito con mucho encanto y va bordeando durante 10km el Lago Constanza hasta llegar a Bregenz. Durante este tramo fuimos disfrutando de las vistas y de la gente, charlando los dos y frenándonos cuando veíamos que nos embalábamos. Al llegar a Bregenz se mete hacia el interior por unos parques austriacos enormes. Aquí nos pasó algo gracioso, vimos una vaquita, a lo que yo dije: ¡Mira! Eine kleine Kuh! Como de malo será mi alemán, que una chica que iba delante se dio la vuelta y en un perfecto castellano nos dijo: Vosotros sois españoles, ¿a que sí? ¿Quién nos iba a decir que nos íbamos a encontrar a una donostiarra a 1800km de casa en una carrera? Compartimos con ella y sus compañeros de trabajo alemanes un buen trecho, hasta que la tuvimos que dejar atrás ya que una de sus compañeras iba mucho más lenta. ¡La verdad es que fue una alegría encontrarnos con ella!

sparkasse2También llevábamos revolucionados a la gente con la que compartíamos ritmo. Se asombraban un montón cuando les contábamos que estábamos de luna de miel. ¿A quién se le ocurre correr un medio maratón en su viaje de novios? Así conocimos a una holandesa, a la que en el km 16 nos la volvimos a encontrar a punto de pararse a andar. Fue una suerte, porque la animamos lo bastante para, no solo no pararse, sino venirse muy arriba (¡más que yo!). Decía que si nosotros podíamos correr en nuestra luna de miel, ¿cómo no iba a poder ella acabar la carrera? La verdad es que apretó tanto el ritmo que la tuve que dejar escapar. A mí cada vez me pesaban más las piernas y me empezaban a doler los tobillos. No se lo digáis a nadie, pero estábamos casi estrenando nuestras nuevas zapatillas para los rodajes largos. Las compramos justo antes de irnos de viaje, y las trotamos por Barcelona y Chamonix, lo bastante para ver que nos iban a ir bien en la media.

Cuando faltaba poco más de un km Víctor me sparkasseempezó a animar con que si apretaba, podía bajar el tiempo de la media de Madrid. Poco, sí , pero anda que no molaría hacer marca allí. Así que progresivamente empezamos a apretar. Al pobre Víctor no le podía ni hablar de lo concentrada que iba. Al entrar en el estadio donde estaba la meta (todas las carreras deberían acabar en estadios, ¡qué emoción!) vi a lo lejos como íbamos recortando distancia a nuestra amiga holandesa. Aunque la intenté animar creo que con el ruido que había no me escuchó. Y entramos Víctor y yo de la mano en meta. ¡Nuestra primera carrera de casados! Con una medalla súper chula incluida. Y contra todo pronóstico, bajamos la marca de Madrid ¡14 segundos! Poco, desde luego muy muy poco, pero dadas las circunstancias me supo a gloria.

Como siempre para terminar dar las gracias:

– A todos los corredores que nos íbamos encontrando y que se alegraban tanto cuando les decíamos que nos acabábamos de casar. Gracias a ellos les carrera fue un pachangueo constante y la disfrutamos un montón.

-Un diez a la organización. Tengo el defecto de que valoro más lo de fuera que lo nuestro, pero es que la carrera es perfecta. La Pasta Party, el poder ir en ferry a la salida, la organización en salida y meta, los voluntarios, los avituallamientos, la medalla… por poner un pero, la bolsa del corredor fue una patata, y más teniendo en cuenta lo que hablamos pagado. Pero lo realmente importante, que es correr, un absoluto 10.

-A los alemanes y austríacos que animaban a lo largo de los 21km. ¡Sois la bomba! Tendrán fama de estirados , pero animan mil veces más de lo que he visto en ninguna otra carrera. Hicieron del día una auténtica fiesta.

-A todos los que con vuestros regalos lo habéis hecho posible. Hemos disfrutado cada segundo gracias a vosotros. Pero sobre todo, fue muy especial teneros con nosotros en nuestra boda. ¡Nos sentimos súper queridos!

-A Víctor, como siempre y más que nunca. A ti gracias por todo, porque sin ti nada sería posible. ¡Empezamos nuestra maratón más grande!

Y a ti también, ¡gracias por leerme!

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