Carrera Liberty 2016: Cuando el equipo tira de ti.

En términos estrictos ésta es la primera carrera en la que repito. No tenía mucha intención, pero a mi padre le hacía ilusión correrla con nosotros y a mi me hacía ilusión que a él le hiciera ilusión, así que el mismo jueves antes de la carrera nos apuntamos. Sin ninguna pretensión de ningún tipo, solo superar el drama que me supuso la cuestecita de Concha Espina el año pasado de la manera más digna posible. Además, es una carrera que da mucha visibilidad a gente con discapacidad  y aparte es solidaria con la causa.

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Así que el domingo, a las 8 de la mañana trotamos desde casa hasta la salida. Creo que también es la primera carrera en la que caliento de verdad. Hace una temperatura agradable así que disfrutamos charlando del paseo hasta la linea de salida. Nos encontramos con un gran ambiente, dicen además que es una de las carreras en la que participa más gente con diversidad funcional de España. Nos colocamos al principio del cajón de 55′ (¡ya me puedo poner ahi! Me da un gustirrinín…) y dieron la salida. Salimos genial, al ritmo de los que me rodeaban. Todo iba perfecto, ni siquiera me di cuenta al subir la cuesta del túnel de Alcalá. Víctor desapareció un momento para atarse los cordones, pero nos alcanzó enseguida.

Empezaba Castellana y, aunque las piernas funcionaban perfectamente, los pulmones se quejaban por la alergia. Mi padre se nos escapó un par de veces y le dije que tirase, que a mi me estaba costando. Pero se quedó con nosotros. ¡Al final le va a coger el gustillo a eso de no correr solo! A mi me vino muy bien porque aunque tanto él  como  Víctor se adaptaron a mi ritmo no dejaban que me rezagase demasiado. Apenas miraba el reloj, me daba igual el ritmo. Y justo cuando el calor empezaba a darme guerra apareció el avituallamiento. Aunque no bebí mucho me empecé a encontrar mejor, lo bastante para enfrentar Concha Espina con otra cara. Viéndola a lo lejos no parecía peor que la cuesta que nos encontramos todos los días en la tapia y eso me animó. Cuando llevábamos la mitad (con Víctor sin dejar de animarme) vi que ya no era para tanto. Han caído bastantes entrenos desde aquella primera vez y aunque aflojé el paso y me hizo sufrir, no tuvo nada que ver con el drama del año pasado.

Justo cuando acababa la cuesta nos volvimos a encontrar con mi padre, que no tiene piernas, tiene ascensores para subir cuestas, porque si no, no me lo explico. A partir de ahí la carrera se ponía más de cara así que pudimos apretar el paso. Vimos a un hombre con unas mallas hiper-mega-horteras-de-la-muerte y mi padre nos lo puso de objetivo. ¡Esas mallas no podían quedar por delante! Y poquito a poco le fuimos comiendo terreno hasta que le pasamos (¡Lo siento “Hot Boy”!). Eso nos hizo estrujar un poco más el ritmo, ya no quedaba ni un km y medio, pero a mi me pasó factura. Las piernas empezaban a pesar y tenía bastante calor. Ahí entró en juego mi equipo, a un lado mi padre y al otro Víctor, que empezaron a jalearme. Lo cierto es que recuerdo muy poco de la llegada a meta, escuchaba los ánimos, pero entre el cansancio y la música apenas los entendía. Casi ni distingo la meta a lo lejos, pero cuando la tuve a la vista conseguí apretar aún más el paso.

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Foto de Cristina Belda 

Y por fin entramos. Tuve que hacer un esfuerzo muy grande por no sentarme justo debajo del arco. Y por no vomitar, eso también. Ni siquiera sabía con qué tiempo había entrado. A duras penas pude ver a una corredora que me dio su agua (¡un millón de gracias, seas quien seas!). Entramos en 57 minutos, pero el tiempo oficial fue de 56:06… ¡había mejorado 40″ mi marca de Torrevieja! Y eso sin proponérmelo, ya que el objetivo de marca lo tengo previsto para la Norte vs Sur. El año pasado esta carrera me supuso un pequeño mazazo después de la del Agua, pues me estaba acercando al sub60 y en la Liberty acabé con 64′.

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Como es costumbre, quiero dar las gracias a la organización, pues realmente es una carrera muy bonita (más aún después de quitarme la espinita). Y me parece muy emocionante el ambiente, cada vez que pasábamos a algún corredor en silla de ruedas todo el mundo alrededor les aplaudía. Me parece que los organizadores hacen un esfuerzo en no sólo hacer partícipes a la gente con discapacidad, sino que les otorga un papel protagonista. También gracias a los voluntarios y a la gente que animaba, y a la chica que me dio su botella en meta. Pero sobre todo gracias a Víctor y a mi padre, porque me sacaron ese extra que sin ellos no hubiera sido capaz de encontrar. Y es que bajar 8 minutos de un año para otro es todo un éxito. Veremos qué tal en la Norte vs Sur.

¡Gracias por leerme!

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2 comentarios en “Carrera Liberty 2016: Cuando el equipo tira de ti.

  1. Hola Noelia!. Me ha encantado tu post. Yo también soy una neorunner y disfruto mucho de tu blog.
    Me he enamorado de tu camiseta!!!!!. LA QUIEROOOOOOOOO!!!. Es como imitando a spiderman ¿no?. Dime como la podría conseguir por favor.
    Muchas gracias!
    Enhorabuena por la carrera!!!

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