ASICS Medio Maratón Villa de Madrid

    Hoy no os voy a hablar de algo épico. Pero precisamente por eso es bonito, quiere decir que las cosas han salido como tienen que salir. Hay una entrada de Ángel (@contadordekm) que me dejó huella, y siempre procuro tenerla presente en carrera (os recomiendo leerla aquí). Y yo iba preparada. No para hacer un tiempo estratosférico, pero quería correr durante 21km y a la vez DISFRUTAR de la carrera. En mayúsculas, porque ese era el objetivo principal, y me daba igual tardar 2h30′. Los días previos estuve nerviosa, atrás quedaba mi primera tirada larga de 17km, los entrenamientos de fuerza en el gimnasio, los rodajes y darle guerra a mi madre con qué podíamos comer y qué no. Ya solo quedaba la expectativa de ver si sería suficiente, pero quería esa medalla e iba a hacer todo lo posible por conseguirla.

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    El día se levanto gris, pero los primeros deberes del día los cumplí diligentemente; madrugué lo suficiente para desayunar dos horas antes de la salida, para evitar dolores estomacales. Por ahora aguantaba sin llover y al menos no hacía frío, pero amenazaba, ante esas circunstancias es muy difícil elegir la ropa. Al final opté por las mallas cortas, camiseta corta y cortavientos. Si hacía frío ya habría tiempo de apretar el paso para entrar en calor y fue la mejor opción ya que fui cómoda toda la carrera.

IMG-20160403-WA0000Llegamos puntuales los tres a la linea de salida, mi padre correría con Víctor y conmigo a menos que fuéramos demasiado lentos para él. Yo aluciné con la cantidad de gente, jamás había estado en una carrera tan multitudinaria, y me maravillaba la cantidad de gente preparada para correr una media. En cuanto empezamos a avanzar en masa a la salida se me quitaron todos los nervios y ya solo quedaban 21km por delante y las ganas de demostrarme que podía.

Empezó la carrera, y vi la nuca de Contador, pero me IMG-20160411-WA0000dio miedo apretar el paso tan pronto para alcanzarle (iba un poco aterrorizada, jaja), pero Víctor sí que pudo saludarle. Consigo que no me afecte el ritmo de los demás, hasta plaza de Castilla hay 9 km donde predominan las cuestas arriba. Aunque hay que sujetar los caballos a mi padre, porque nos lleva más rápido de lo que me gustaría (cosa que luego agradecí). En Velázquez, perdimos a Víctor, que tuvo que hacer una parada técnica. Tardó tanto en alcanzarnos que empecé a preocuparme, y como no hacía más que pensar en ello me entraron ganas de hacer pis. Y las chicas no lo tenemos tan fácil. Tuve que tirar de cabeza para conseguir que se me pasaran las ganas, ¡qué mal rato!

Lo cierto es que, aunque iba con mucha cautela (especialmente a Bravo Murillo), las cuestas arriba se me hacían muy llanas, acostumbrada como estoy a la Tapia y la verdad es que, para cuando llegamos a Plaza de Castilla casi una hora después de haber salido, tuve que reconocer que se me había pasado volando. El factor cabeza iba perfecto, pero llegaba el momento de la verdad: el gel. Habíamos probado uno en entrenos que nos había ido genial, sobre todo a mi estómago guerrero, pero el jueves, a la hora de comprarlo, en ningún sitio de Madrid lo encontraba. Llegó el sábado y seguíamos sin gel, pero Isa (¡gracias, gracias, gracias!) me recomendó uno que reducía el riesgo. Y niños, aunque esto de hacer experimentos en carrera no debéis hacerlo en casa, esta vez salió perfecto. Me faltó la cafeína, que éste no llevaba, y en el km 12 me entró un montón de sueño, pero me espabilaron las Brigadas Paracaidistas que venían cantando. ¡Qué buen rollo! Iba tan bien que subí el ritmo casi un minuto por km más rápido de lo que tenía previsto, durante unos 5 km. El Retiro se acercaba y sabíamos que por ahí teníamos a nuestro equipo de animación (mi madre, la de Víctor y mi hermano), ¡había que llegar dignamente! Nosotros somos de los que aplaudimos a los que animan, y siempre lo digo, el bien que nos hace los aplausos y los niños chocando manitas, ¡es lo mejor de las carreras! Mi padre se vino arriba y se escapó, ya le tocaba rodar a él a su ritmo, bastante nos acompañó 16 km, durante los que nos vino genial tenerlo al lado, ya que nos empujó por encima de nuestras previsiones.

La cadera me empezó a dar avisos, sorprendentemente el lado derecho, que no me duele nunca. A partir de aquí ya era terreno desconocido, pues nunca había llegado tan lejos en asfalto. Y reconozco que me entró miedo. Sabía que Alfonso XII iba a ser el peor punto de la carrera y no quería reventarme antes de llegar. Aunque luego no fue para tanto, fue duro, hasta había paracas andando, pero yo había dosificado perfectamente y me quedaban fuerzas suficientes para subir sin dejar de correr, a paso de tortuga, eso sí. Además, faltaba lo mejor, la entrada al Retiro, con un montón de gente animando. Casi, casi me emociono, pero iba tan concentrada en calcular cuándo podía esprintar hasta meta que a duras penas vi a nuestro equipo de animación, que habían encontrado hueco en el paseo de coches. Vi a otro grupo de paracaidistas que empezaban a colocarse muy ordenaditos para entrar en meta y lo vi todo rojo (igual el color de las camisetas que llevaban también influyó) y les empecé a adelantar, esquivando gente ¡qué cantidad de gente!

¡Y por fin meta! Según el T.O. fueron IMG-20160411-WA00012h:9m. ¿Mucho tiempo? Depende. El qué ganó debía de llevar un buen rato en su casa duchado. Pero para mí, que llegar a meta ya era una victoria, que 2h:30m ya era un aprobado (raspadete, eso sí) y que con 2h:15m ya hacía la ola… os podéis hacer una idea de que me parece mi tiempo. Podía haberlo hecho más rápido, probablemente, pero seguramente me hubiera hecho daño y hubiera sufrido (no corrido) mi primera Media Maratón. Y ese recuerdo tan bueno no tiene precio, ¿verdad?

Por cierto, como no puede ser de otra manera, paso a la ronda de agradecimientos:

-Al primero, que se lo ha ganado, a Víctor. Corro, y sigo corriendo gracias a ti.
-A mi padre, por acompañarnos tantísimos km tirando de nosotros, y por todos los consejos los días previos. Además fue quién nos convenció de que estábamos preparados para correrla.
-A nuestro equipo de animadores profesional, mi madre, mi suegra y mi hermano. Estaban en los puntos más necesarios y nos dieron fuerzas para no decaer. Mención especial a mi madre, que la volví loca con la comida del sábado.
-A la gente anónima que se plantó un domingo gris temprano, para animar a los corredores. Os merecéis los aplausos que os íbamos devolviendo.
-A super Isa, que el viernes le tocó la tarea de tranquilizarme y aconsejarme con la crisis de los geles.

-A Rocío, de IronFEMME. Ese mismo día le escribí para darle las gracias (y la pobre ni sabía que corría), porque cada vez que la veo le estrujo todo el conocimiento que guarda. Un cachito de mis
21km es totalmente suyo. ¡Qué menos que reconocérselo a una grandísima profesora!
-A los voluntarios, sin vosotros las carreras no existirían. ¡Tenéis el cielo ganado!
-A la organización. Salvo la escasez de baños, no puedo poner ni una sola pega. Y en una carrera tan larga y tan multitudinaria tiene merito
-Y por supuesto, a ti por leer semejante tocho que me ha salido. ¡21km dan para mucho!
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¡Saludos!
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Un comentario en “ASICS Medio Maratón Villa de Madrid

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