Polar M400: Mi primer GPS y ¿pulsómetro?

     Llega un momento en la vida de todo muchos runners en los que empieza a ser imprescindible el uso de un pulsómetro GPS. Para empezar, el Endomondo o entrenar de oídas es suficiente, pero para alguien a quien le guste controlarlo todo, es un instrumento muy interesante para mejorar.

     En mi caso, a los 9 meses de estar entrenando, consideré que ya me lo estaba tomando bastante en serio como para hacer una inversión nada desdeñable. No os puedo contar las horas que pasé buscando información, y dando la tabarra en la feria del corredor hasta averiguar cuál es el que mejor se me adaptaba. Al final me decanté por el Polar M400 (y de paso le encasqueté un TomTom Runner a Víctor). Y seis meses después puedo decir que estoy contenta. No al 100%, pero creo que dadas las circunstancias, me lo volvería a comprar.

     Realmente he notado mejoría a la hora de correr, es muy fácil ver el ritmo instantáneo al que vas, e incluso el de la práctica total. Gracias a ello conseguí hacer MMP en la Norte-Sur, ya que me pude dosificar sabiendo cuál era el tiempo que quería hacer. Hay veces que vas de pachorra, miras el reloj y ves que vas a 5:40 (eso para mí todavía es algo así como ¡WOOOHOOO!) y que puedes exprimir un poco más y otras que piensas que vas a tope de power, miras y ves  6:40 y que igual no es mal momento para echarse a llorar. Lo que más me gusta es lo configurable que es. Puedes dejar preparadas distintos tipos de prácticas, por ejemplo, yo tengo una para las tiradas normales, otra para andar, otra para la bici, otra para trail running… Y en cada una de ellas puedes elegir qué quieres ver y en qué pantalla quieres que te aparezca. Por ejemplo, en la principal de running llevo el ritmo y el número de km, en la de bici el número de km y la velocidad, en trail running los km y la duración. En éste último llevo configurado el GoHome, si me pierdo me marca en linea recta la dirección en la que me queda el punto de origen y a qué distancia (de nuevo, en linea recta) me encuentro. Según lo que quieras ver en cada deporte, es perfectamente personalizable con un montón de opciones.

     También, gracias al Polar, he podido empezar a hacer series. Es muy fácil de configurar, las puedes hacer tanto en distancia como en tiempo, e incluso mezclarlos. Es decir, hacer por ejemplo series de 200 metros con 45″ de reposo, y te avisa con un pitido cuando estás acabando cada intervalo. A este modo le encuentro dos pegas, la primera es que si llevas música (y yo no concibo unas series sin punk o rock sonando de fondo) no te enteras del cambio de intervalo, y tienes que ir mirando el reloj constantemente con el peligro que eso conlleva. En esto el TomTom le da mil vueltas, ya que te vibra en la muñeca. La otra es que si quieres hacer intervalos variables, en los que en cada serie corras un poco más que la anterior y luego vayas disminuyendo la carga (algo así como 100-200-500-200-100), no se puede. Pero para hacer unas series normales y corrientes, de las de toda la vida, es suficiente.

     De batería no me puedo quejar. Evidentemente un ultra no vas a hacer con él, pero 7-8h (sin pulsómetro, eso sí), aguanta perfectamente. Lo pude comprobar en el Madrid Ultra Trail, ni una pega, y luego aguantó un montón de días sin hacerle una carga como reloj. Y eso es otra ventaja, carga enseguida, entre que lo enchufas para descargar las prácticas y  se te olvide durante un rato que no lo llevas encima, se ha cargado al 100%. Yo suelo aguantar 4 o 5 prácticas (dependiendo de la duración de estas) hasta que lo enchufo. Y aquí otra pega, el cable. Aparte de que es un poco complicado de enchufar, pues la tapa que lleva el puerto USB es cojonera, el cable da muchos problemas a la hora de sincronizar. Me pasé más de un mes pudiendo descargar las prácticas una de cada diez veces que lo conectaba. Al menos sí que cargaba la batería, y por suerte, tuvo fácil solución, Isa, que también tenía el mismo problema, me contó que bastaba con utilizar otro cable (a mi me va genial el que uso para cargar el IronMan). ¿Otro punto a favor? El cargador es universal, he llegado a cargarlo con el mechero del coche, aunque me da miedo conectarlo a la red de casa a través del cargador del móvil.

     En cuanto a la conectividad, tiene una APP en el móvil que no está mal, puedes sincronizar las prácticas via Bluetooth, aunque va más lento, y proporciona bastante información sobre éstas. Además, en la última actualización del reloj han incluido smartnotifications, para que te salten en el GPS como si este fuera un smarwatch. De esto no os puedo hablar, ya que mi móvil prehistórico no es compatible con esta opción.

     Y llegamos a la super-mega-pega. El pulsómetro. No sé qué diablos le pasa, pero creo que lo habré usado no más de 10 veces. Primero, la pila se le gastó exageradamente rápido, y ahora que lo he cambiado, no logro sincronizarlo. El reloj coge antes el pulsómetro de Víctor, que ni siquiera es Polar que el mío. Nos tiramos una tarde entera haciendo pruebas y acabé tan desquiciada que la banda sigue guardada en un cajón. ¡Y no es precisamente barata! Tengo que ponerme otra vez a ello, porque realmente lo necesito para orientarme con los R’s de cara a la media maratón, pero por ahora, se queda con mi punto negativo hasta nueva orden.

     En resumen, lo volvería a comprar, ya que salvo el pulsómetro, todos los problemas que me han surgido los he podido arreglar. Además, el servicio técnico online te contesta de un día para otro con un montón de opciones para intentar solucionar el problema (aunque a mi acabó por resolvérmelo Isa). Por los 170€ que me costó, es un GPS que no da apenas problemas para conectarse al satélite, ni siquiera en la montaña (aunque es interesante actualizar el A-GPS antes de salir de casa). Si sales con él actualizado, no suele tardar más de 30-40 segundos en conectarse, salvo días tontos, que son muy contados. Además, como lo llevo siempre puesto, me mide cada día la actividad física, lo que es un buen indicativo de si hoy estás remoloneando más de la cuenta. En cuanto al medidor de calidad de sueño… pues yo creo que no acierta mucho, porque yo duermo como un tronco y me ha llegado a decir que solo había tenido 3h de sueño profundo. El caso, que no está nada mal para empezar, yo lo escogería si quieres llevar un control de la actividad diaria, si no… el TomTom quizá sea mejor opción. Os hablaré de él y de lo que me cuenta Víctor en otra entrada.

¡Saludos, y gracias por leerme!

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