Mi primera carrera trail: El Guerrero de Gredos

Desde pequeña me ha chiflado la montaña. Empecé haciendo senderismo con mis padres, luego subí los fines de semana a esquiar durante dos años. Luego me enganchó Víctor a la bici de montaña y a perder el respeto a mantener toda la dentadura. También con él vino el snowboard, algo que nos apasiona, pero es muy difícil mantener lo aprendido yendo sólo una vez al año. Así que ahora, que por fin le voy cogiendo el punto al running, ¿por qué no me lo iba a llevar también a la montaña?

      Por eso, en cuanto Isa nos propuso apuntarnos al trail El Guerrero de Gredos, no nos lo pensamos. Era un poco precipitado, pero la distancia y el desnivel eran asequibles, y pudimos entrenar un par de veces en la sierra. De hecho, los entrenamientos se dieron tan bien que incluso llegamos a dudar con la distancia. Los 22km eran muy tentadores… Pero al final se impuso la cabeza (¿cómo iba a hacer mi primera media maratón, por montaña, y habiéndo subido sólo dos veces a entrenar?). Al final resultó que la de 14 km fue la mejor elección, pero por otros motivos que os contaré luego. Así que el viernes nos embarcamos Víctor, Isa y yo a la aventura, después de que Isa confirmara que se venía, ya que había pasado toda la semana enferma, sin poder entrenar (apenas sin poder moverse) y sin estar recuperada del todo. Llegamos a Candeleda

Nos sienta de bien un dorsal en la barriga…

a punto para el Briefing, mientras nos comíamos nuestros bocatas. ¡Qué frío pasamos! Después fuimos al polideportivo que habilitó la organización para que pudiéramos pasar la noche, saco y esterilla en ristre. Por suerte, dentro del polideportivo se estaba calentito, por desgracia había uno que roncaba como si se fuera a acabar el mundo. A mi esas cosas no me quitan el sueño, en cuanto apagaron la luz, caí en el estado comatoso que me caracteriza, pero Víctor pasó peor noche. 

     A las 7:30 nos pusimos en pie para comernos nuestro desayuno especial de carrera, al que creo que Isa también se ha aficionado: sandwiches de nocilla con crema de cacahuete. ¡Energía a tope! Y vaya si la necesitamos porque según dieron la salida, empezó la cuesta arriba que duraría unos 5 km. Empezamos regular, Isa iba muy cansada y la subida era larga y empinada, así que nos iba adelantando todo el mundo. Íbamos charlando y disfrutando del paisaje.  Pero de repente le llegó el sandwich a la sangre y empezamos a apretar y llegamos al avituallamiento recortando bastante tiempo. Después de recargar las pilas a base de plátano y frutos secos nos dispusimos a afrontar la bajada ua que la cosa se ponía bastante técnica, con un montón de piedras que no se podían esquivar. Aquí Isa y Víctor empezaron a notar problemas con las zapatillas, pero aún así bajaban muy alegremente. Yo debo decir que mis nuevas y flamantes SpeedCross3 se portaron genial, y aunque empezaban a dolerme las plantas de los pies, las rodillas (que fueron mi punto débil en los entrenos) apenas dieron guerra.

     Según nos íbamos acercando a meta nos iban pasando los de la carrera larga, y empezó a verse cada vez más gente del pueblo animando. Pero ya en la recta de meta fue espectacular cómo se volcó la gente cuando nos vio llegar a los tres juntos, Isa dándolo todo mientras Víctor y yo tirábamos de ella. Hasta el speaker nos animó. Hoy lo recuerdo y se me ponen todavía los pelos de punta. Finalmente pasamos por el arco en 2:37:00, un tiempo del que, si bien dista mucho de los tiempos que llegaremos a hacer, estamos muy orgullosos. Era la primera carrera de trail de los tres y queríamos disfrutarla desde el principio hasta el fin, y fue lo que conseguimos, así que, por lo que a nosotros respecta, objetivo cumplido. Ya habrá más carreras para correr a tope.

¡Así se entra en meta!

Pero luego vino la sorpresa. Después de llegar a meta aprovechamos para bañarnos en las piscinas naturales y comernos un bocata antes de volvernos a Madrid y mientras esperábamos empezó la entrega depremios. Lógicamente no esperábamos nada, así que en cuanto nos acabamos nos salimos de la plaza donde se estaba celebrando, pero de repente Isa se paró escuchando la megafonía que se oía a lo lejos y preguntó:

-¿Han dicho mi nombre?

-No lo sé, no lo oigo…

-¡Sí, sí, han dicho mi nombre! ¿No habrá otra que se llame como yo?

-¡No! ¡Corre! ¡Que eres tu!

     Y salimos todos corriendo de vuelta a la plaza, gritando como locos. Y ahí la tenéis, subida en lo más alto, ganadora de su categoría sub23. ¿Es la única en el podio? Sí, sí que lo es, pero eso no le quita ni un poquito de valor. Fue la única chica de esa edad que llegó a meta, y encima lo tenía todo en contra, falta de entrenos, enfermedad, zapatillas, su primera carrera por montaña… Y aunque todas las condiciones le eran desfavorables no se quejó ni una sola vez, así que nadie se merece el premio tanto como ella. Así que… ¡Enhorabuena Isa!

¡Campeona!

     Ya para terminar, como es habitual (siempre que se merezca, claro) toca la parte de los agradecimientos, y para esta carrera os aviso que no voy a dar abasto.

-Lo primero, un millón de gracias a los organizadores. Cuando las carreras se hacen por y para los corredores se nota. Y en esta nos hemos sentido lo más importante de todo el tinglado. Además, la organización ha sido de 10, ni una sola pega (como mucho que no tienen ni Twitter ni Instagram, pero en Facebook han contestado todas nuestras dudas). Todo fue perfecto, avituallamiento, trazado, entorno (¡qué pasada de sitio!), ambiente, el dormitorio habilitado en el polideportivo, la señalización…

-Por supuesto, a los voluntarios. Nos dijeron que se habían presentado más de 80. Imaginaos, da para poner un voluntario cada 200 metros. Pero además de la cantidad, lo más importante, la calidad (¡y calidez!). Todos y cada uno de ellos nos animó y nos guió como si les fuera la vida en ello. A los 80 y tantos: ¡Gracias!

-Al pueblo de Candeleda, por su hospitalidad y sus ánimos, tan cariñosos con nosotros, ¡nos sentimos como en casa! La gente animando por el camino y en la zona de meta nos dieron la vida.

-Y como no, a Isa y a Víctor, por querer compartir esto conmigo, la buena compañía es lo mejor de estas aventuras.

     Y ya sí, lo último que os dejo fue la frase que más nos repetimos en la carrera, para que veáis cómo nos sentimos. Esta vez no ha sido ¿Quién me mandaría a mí? sino:

¡No volvemos a correr ni una carrera en asfalto, a partir de ahora, todo trail!

¿En qué carrera de asfalto se tienen estas vistas?

 

     Espero que os haya gustado y como siempre: ¡Gracias por leerme!

¡¡Mi bautismo como trail runner!!

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2 comentarios en “Mi primera carrera trail: El Guerrero de Gredos

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