IronFemme Project: Día 1

     Me llevé un buen disgusto el día en el que nos reunimos por primera vez. Veía que era un proyecto súper interesante y que me iba a quedar fuera por el trabajo. Requería ir muchos días, la mayor parte de las veces en mi horario de trabajo, así que me vi fuera. Rocío, responsable del proyecto, me dijo que antes de decir que no, me esperase, que no sabríamos fechas exactas hasta que no me bajara la regla en noviembre.

     De eso hace dos meses, y menos mal que Rocío me pidió paciencia. El lunes por la mañana, después de que me bajase la regla y avisarles, me fui al INEF para hablar con ellas. Me dijeron que no hacía falta, pero sabiendo que iba a tener que hacer malabares con las fechas, prefería hablarlo cara a cara con ellas. Allí estaban Rocío, Laura y Lily, que me recibieron con la mejor de las sonrisas y nos sentamos a planificar. No fue nada fácil, ya que teníamos que dejar fijas las citas para la prueba de esfuerzo y el DXA, una analítica basal y tres días de estudio, pero al final lo conseguimos. Tuve la suerte que uno de los días de estudio me pilla de vacaciones antes de irme a Alemania y el otro cae en sábado. Para el otro me va a venir genial el día de asuntos propios que me guardé para la ocasión.

     Quedamos en que me hacía la prueba de esfuerzo esa misma tarde y que podíamos adelantar trabajo dejando hecho el DXA. hqdefaultEl DXA significa absorciometría de rayos X de energía dual (ahí lo llevas), con la que me midieron la composición corporal. Está genial, el examen te dice qué porcentaje de masa magra y masa grasa tienes, además de valorar el estado de la densidad ósea. Como además te lo miden por partes, se puede ver si tienes algún lado descompensado, por ejemplo, que sobrecargues el brazo derecho si eres diestro. Cuando me den los resultados en mano os lo explico mejor, pero Lily me adelantó que estoy muy bien, tengo casi un 80% de masa magra, una densidad ósea por encima de la media y estoy bastante compensada.

     Lo divertido llegó por la tarde, con la prueba de esfuerzo. Tenía muchas ganas de hacérmela y creo que por eso me puse bastante nerviosa. Tuve que esperar un rato, en pantaloncitos cortos y top en una habitación… digamos fresquita. Cuando me pusieron los electrodos para el electro tenía una tiritona encima que no me aguantaba, porque además las pegatinas parecían cubitos de hielo. Después de las preguntas de rigor para descartar problemas previos y de practicar un poco en cinta (en mi vida habré corrido 5 minutos en total en cinta), me pusieron la máscara de gases y empezó la prueba.

     Es todo un despliegue de medios, te cuelgan diez cables del cuerpo unidos a una petaca en un cinturón y una máscara de la que salen cables también. Yo, que me agobio con el pulsómetro del reloj  y que soy incapaz de llevar el agua en el cinturón. Al principio empieza muy suave, entre 4 y 6 km/h, sobre todo para que te vayas haciendo a la cinta, y gradualmente empieza a subir la velocidad. El cable que sale de la máscara lo enganchan a una barra que queda delante de ti, con un poco de holgura, pero a mi me iba dando tirones a la cabeza. No hacía más que pensar que cuando fuera rápido eso me iba a traer problemas, pero lo cierto es que cuando la cosa se

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Foto sacada del instagram de @centropronaf. No soy yo… ¡por ahora!

aceleró, bastante tenía con mantenerme de pie en la cinta sin salirme como para pensar en los cables. Avisé antes de tiempo de que empezaba a cansarme para que el chico estuviera pendiente de mi ya que no me veía muy capaz de agarrarme a las barras y salirme en caso de necesidad. La máscara me empezó a agobiar bastante, ya que, aunque meta el aire de fuera, al estar caliente la máscara, respiras aire caliente. Además, no me apañaba con el ritmo, me chocaba con la barra de delante y al aflojar me iba mucho para atrás. ¡Menos mal que es una cinta más grande de lo normal! Cuando vi que no podría seguir mucho más avisé para que frenasen la máquina y en ese momento me pusieron una tabla delante de mi con una escala de intensidad para que mostrara lo que pensaba que había hecho. La chica debió de flipar porque le marqué un 7 sobre 10, y dijo que aunque no lo había alcanzado había estado cerca del máximo.

     Intenté preguntarle y enterarme de las gráficas que habían salido de la prueba, pero estaba un poco hipóxica y no entendí nada. Pero al igual que con el DXA, cuando tenga los resultados os lo cuento mejor. No me quedé muy contenta, me sentí muy torpe y lenta, aunque la última vez que fui capaz de mirar iba a 13,6km/h. Habrá que ver cuando me den los resultados, pero por lo menos me puedo quedar tranquila, la patata funciona bien y los electros estaban perfectos. Ahora me queda la analítica basal y el viernes empezamos ya con el estudio, ¡qué ganas! El lunes no fui capaz de sacar ninguna foto, para el DXA me dejé el móvil fuera, y la prueba de esfuerzo para cuando les quise pedir que me sacaran alguna foto ya me habían puesto la máscara y no podía hablar.

     Os mantendré informados, ¡esto marcha! ¡Gracias por leerme!

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2 comentarios en “IronFemme Project: Día 1

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