Entrevista a un maratoniano: Manu Martin

     La semana pasada se celebró el mítico maratón de Nueva York, y hace justo un año hubo una persona que se estrenó en la distancia, en el mejor escenario posible. Hoy os recupero la entrevista que le hice después de acabarlo.

     Él es Manu Martín, a quien seguro que muchos conocéis, pues lleva toda su vida dedicado al periodismo deportivo, tanto en radio como en televisión. Aunque su pasión siempre ha sido el fútbol, ha tocado todos los palos, como baloncesto, tenis, atletismo y motos entre otros. De hecho ¡mi primer partido de baloncesto en vivo lo vi con él!

     Lo habéis podido ver en sus inicios como freelance en el diario AS, y en Onda Madrid, para después convertirse en redactor y presentador en Cadena SER donde estuvo trece años. Si sois futboleros seguro que le habéis escuchado en Carrusel Deportivo Madrid. Después quiso probar suerte en televisión, así que en 2007 acabó en Telemadrid, cubriendo la Liga y la Champions. Y ahí fue donde le llegó su gran oportunidad, el sueño americano. Con su trabajo enamoró a la ESPN, el gigante mediático del mundo de los deportes, que lo fichó, primero para colaborar desde Madrid, y habiendo hecho las américas, participó en el programa diario Fuera de Juego, y lleva el blog Los 11 de Manu. Ahora lo tenemos más cerca pues ha vuelto a España, aunque no para quieto, continúa cubriendo para ESPN eventos europeos como la Champions. Además lo podéis seguir en su cuenta de twitter (@manumartin23)

     Para mí es todo un honor tenerle en el blog, para que relate cómo ha sido su primera experiencia en una de las maratones más importantes y bonitas del mundo. ¡Esto es lo que nos cuenta!


SOBRE TI

-¿Cuál es el momento en el que decides calzarte unas zapatillas y salir a la calle a correr?

     Hasta los 20 años practiqué atletismo en pista y además con buenos resultados. Era corredor de 400 metros. Empecé en el Club de Atletismo Satafi de Getafe. Pero una lesión grave de rodilla me obligó a dejarlo en el mejor momento. Después de eso no volví a correr hasta hace un año. Siempre admiré a los corredores de maratón. Me decía a mí mismo que algún día intentaría correr uno, pero me daba miedo que la rodilla no respondiese. En ESPN se organizó un día una carrera de 5 kilómetros. Fui a verla, pero el ambiente era tan bueno que me contagié y decidí salir a ver qué pasaba. La acabé bien y sin entrenar previamente. Así, que ese día empecé a darle vueltas a la posibilidad de volver a correr.

-¿Qué fue lo que te motivó a empezar y no dejarlo?

     El día de la Maratón de Nueva York de 2013 debía cruzar Nueva York camino del aeropuerto y noté el ambiente que había en las calles. En ese vuelo camino de Europa pensé que quizá había llegado la oportunidad de conseguir un nuevo reto en mi vida. A la vuelta me puse en manos de una entrenadora de ESPN, Cynthia Villalobos, y de un buen amigo entrenador en España, Alberto Hernández, que además dirige la revista Runner World. Entre los programas y consejos de entrenamiento de ambos arranqué con 11 meses por delante para ver si era capaz de hacerlo. Cuanto más entrenaba más quería que llegara el día. Siempre con el miedo al dolor en la rodilla pero con la confianza de que lo iba a lograr. Algunos días eran tan duros que me prometía no correr nunca más después del 2 de noviembre. Pero… ahora estoy en tiempo de recuperación y no veo el momento de salir a rodar y de pensar en el próximo objetivo.

-¿Cuánto tiempo dedicas al entrenamiento? ¿Sigues un plan o escuchas lo que te pide el cuerpo?

     Durante este año han sido cuatro días a la semana. Hicimos un plan con tres fases. Como corredor novato con un objetivo inmediato durante el duro invierno de esta parte del Mundo me encerré en el gimnasio para fortalecer todo el cuerpo. Al llegar la primavera empecé a salir fuera y a preparar una media maratón que debía correr antes del verano pero que nunca la corrí de manera oficial. Lo hice por mi cuenta. Después habíamos previsto que durante el Mundial de Fútbol iba a tener poco tiempo para entrenar en Brasil. Se suponía que era un pequeño parón, pero fue grande ya que no entrené ni un solo día. Y a la vuelta del Mundial, primero en España durante las vacaciones y luego en Connecticut llegó la parte más dura, las 18 semanas más intensas hasta el 2 de noviembre.

-¿Cuál es tu rutina de calentamiento y enfriamiento?

     A pesar de mi experiencia pasada soy un corredor muy novato. Sé que hago mal, pero los días de rodaje no hago ningún tipo de calentamiento. Me basta con bajar las escaleras de casa. No lo puedo evitar. Además tener poco tiempo me obliga a comprimir al máximo los entrenamientos. Y aunque nunca me gustó estirar por mi falta de elasticidad, estos meses he hecho un esfuerzo al final de cada sesión para dedicarle tiempo. Me he terminado convenciendo de la necesidad de los estiramientos, sobre todo si después tienes que ir a trabajar. Es mejor ir lo más relajado posible.

-Una de las partes más importantes de un corredor son sus zapatillas, háblanos de las tuyas. ¿En qué te fijas a la hora de elegirlas? ¿Cuáles llevas ahora para correr?

     Ya te he comentado que soy un corredor novato. Me di cuenta que con zapatillas viejas no se podía afrontar el reto. Sentía pequeños dolores cada día, hasta que Cynthia Villalobos, mi entrenadora en ESPN, me advirtió que podrían ser las zapatillas. Me envió a una tienda cercana donde te hacían el estudio de la pisada antes de venderte nada. Me recomendaron tres modelos y al final opté por unas Nike, pero siento decepcionarte, no tengo ni idea cual es. Sé que son especiales para correr en asfalto largas tiradas.

-Además del maratón de Nueva York, ¿has corrido otras carreras?

     Ninguna en esta nueva etapa de runner. En la anterior, durante la preparación invernal recorrí toda España en el circuito de croses que había por aquel entonces. Fue una de las cosas que más me inquietaban antes de la carrera, evitar pagar todas las novatadas posibles. Alberto Hernández, director de Runner World en España me ayudó mucho. Me enseñó cosas tan básicas como beber de un vaso en carrera o qué ropa debía tener en Staten Island antes de la salida.

ANTES DEL MARATÓN
-¿Cuándo te decidiste a preparar un maratón?

     Creo que ya en el mes de diciembre fue la primera reunión que tuve con mi entrenadora y en ella fijamos el objetivo del 2 de noviembre como principal en toda la preparación.

-Preparar un maratón es algo complejo, ¿buscaste consejo?

     Sí, creo que es complejo, incluso para un experto en carreras. Son muchas cosas las que se deben manejar. Por eso es mejor dejarte llevar por alguien que realmente sepa de esto. Alguien preparado. No por el hecho de salir a correr todos los días se está listo para preparar una maratón.

-En cuanto al entrenamiento, ¿cómo lo planteaste? ¿Variaste tu rutina de entrenamiento para hacerla más específica al maratón?

     No tenía rutina previa. Todo fue nuevo para mí. Tuve que aprender muchas cosas, de técnica de carrera, de mi cuerpo, de alimentación, medicina… Lo que sí hice fue dejar de practicar otros deportes. Nadie me lo impuso pero debido al delicado estado de mis rodillas no quería tener contratiempos. Dejé de esquiar y de jugar una vez a la semana al fútbol con amigos.

-Un maratón tiene mucho de fortaleza mental, ¿cómo se prepara alguien en este aspecto para correr su primer maratón?

     Es desde mi punto de vista la parte más importante. Cada entreno lleva una carga de preparación mental de la que no te das cuenta hasta que ha pasado un tiempo. Aprendí a disfrutar de la carrera con la mente. Pensando en positivo, huyendo de malos rollos y sobre todo preparándome para largas distancias. Aprendes trucos mentales que te hacen correr más sin sentir dolores o a evitar pensamientos que te invitan a pararte. Es como una batalla contra tu mente en la que ganas tú casi siempre. El día que no ganas y te paras el enfado contigo mismo es tan grande que el siguiente día te hace más fuerte para no pararte.

-En Estados Unidos no son especialmente conocidos por su alimentación sana, pero un corredor suele mirar por lo que come, especialmente si se está preparando para una larga distancia. ¿Cómo te las apañas en este sentido?

   No necesitaba vivir en Estados Unidos para tener una mala alimentación. La vida de un periodista no tiene horarios y está llena de imprevistos y viajes. Pero durante este año he tratado de adaptar mi alimentación en la medida de lo posible al objetivo. He comido mucha fruta a todas horas, he disminuido ingredientes que no me iban bien y he cambiado hasta el desayuno habitual, que antes no era muy excesivo. He bebido más agua. Me he cuidado lo que he podido. Sin embargo puse una condición a los entrenadores y ellos aceptaron. Iba a seguir bebiendo una cerveza en la cena. De hecho Alberto Hernández hasta me dijo que era bueno para recuperar el cuerpo.

DURANTE EL MARATÓN
-Llega el día M, ¿cómo es esa mañana al levantarte? ¿Cómo te preparas?

     Me sigo emocionando al contarlo. Así que figúrate como fue. Te tienes que levantar muy temprano, a las cinco de la mañana. La noche anterior has dejado todo preparado para no olvidar nada. Me acosté temprano pero apenas pude dormir. Cada gesto que haces, poniéndote el pulsómetro, vendándote, calzándote, es emocionante. Sabes que es el día y la mente está deseando salir a la calle. Hacía mucho frio en Manhattan, por lo que me abrigué bastante. El desayuno fue el normal. Batido de chocolate, bollo y fruta. Me dijeron que no variaría en esto la rutina habitual.

-La de Nueva York es una de las maratones más especiales y populares del mundo. Al llegar a la zona de salida, ¿qué ambiente te encuentras? ¿Cómo vivís los últimos minutos antes del pistoletazo de salida?

Salí del hotel hacia Time Square donde me recogían en autobús para llevarnos a Staten Island, a la salida. Fueron tres horas emocionantes. Veías de cerca ya el momento de hacer funcionar todo lo preparado durante casi un año. Había mucho viento y eso hacía que la sensación de frio fuese aún mayor. Sin embargo, el buen rollo de la gente te relaja y te prepara aún más para lo que está por venir. Muchas seguridad por todas partes. Tienes que pasar algunos controles como los de los aeropuertos. Dejas la ropa en los camiones de equipaje, 758440-1216-0009spero te quedas con muchas prendas que te vas quitando antes y durante la carrera. Esa ropa la organización la destina a la beneficencia. Me junté con un grupo de españoles que me ayudaron bastante. Los consejos eran todos bienvenidos. Especialmente uno, el que me dio Fernando Sebastián, un veterano corredor vallecano y mejor persona. Me dijo “sal a disfrutar, no te olvides de cada uno de los momentos, las caras de la gente, los carteles, los niños, la música. Esto es Nueva York”. Y le hice caso. La salida es uno de los momentos más emocionantes de mi vida. Los primeros kilómetros son irrepetibles, cruzando el puente de Verrazzano, vas mirando a la izquierda donde ves la Estatua de La Libertad y todo el skyline de Manhattan. No hay gente aun animando, pero esa imagen no se olvida nunca.

-¿Llevas estrategia de carrera, como en la Fórmula 1?

     Como mi objetivo era acabar, me daba igual el tiempo, no planifiqué nada más que los tiempos de paso. Durante todo el año me acostumbré a medir los recorridos de entrenamiento en millas. Para mi mentalmente no es lo mismo 42 kilómetros que 26 millas. Es lo mismo físicamente, pero me costaba menos descontar millas que kilómetros al pensar en la meta. Así que lo único que había pensado es en ir más o menos a 10 minutos la milla. En la salida me separé del grupo con el que iba porque note que eran demasiado lentos para mí. Es cierto que al final me adelantaron, pero para mí era más cómodo mi ritmo.

-¿Cuál consideras que fue la parte más dura de la carrera? ¿Cómo superas esos momentos?

     En los entrenamientos nunca pasé de 16 millas. Debí llegar a 20 pero una lesión de última hora en un pie me lo impidió. Así que cuando superé esa cifra, al entrar en la Primera Avenida de Manhattan cada paso que daba era un record. Iba bien, pero notaba ya los 26 kilómetros que llevaba encima. Lo superé con el ambiente y con algo que me resultó curioso, una distracción. Al pasar por la calle 82 asocié ese número al año del Mundial de Fútbol en España. Desde ese momento en cada calle trataba de llevar a mi mente a un momento positivo vivido en los siguientes años, 83, 84, 85… El problema, o no, fue cuando llegué a la calle 115. Ya no tenía cosas en las que pensar pero había llegado a la milla 20. Eso significaba que estaba en el famoso muro. Ahí decidí pensar en lo que me esperaba 3 millas, 5 kilómetros, más adelante, la Quinta Avenida y Central Park. Y mientras, disfruté de la gente, las caras de los niños, los carteles de ánimo, las galletas que los vecinos llevan al salir a la calle y te ofrecen desinteresadamente… Los carteles de ánimo además merece capítulo aparte. Hay algunos que están para corredores determinados hechos por sus familiares. Pero hay muchos más que están hechos por personas anónimas que animan a todos. Recuerdo varios. Uno de ellos decía en inglés “un día no podrás terminar esta maratón, pero hoy no es ese día”; otro “cerveza fría en Central Park”, otro “en mi mente todos vosotros sois keniatas”…

-¿Y la más gratificante?

     Los momentos más gratificantes son todos. Cada zancada es un reto conseguido. Cada vez que chocas la mano con un niño te sientes como un medallista olímpico. Cada vez que una banda de música toca estás convencido de que es por ti. Al entrar en Central Park y ver tanta gente te parece increíble. Te recuerda a esas etapas de montaña del Tour de Francia donde la gente no deja pasar a los ciclistas. Y te das cuenta de que están ahí no solo por ver a los favoritos e importantes que han pasado por ese punto tres horas antes. Están y aguantan el frio en la calle también por los corredores aficionados que solo queremos llegar a la meta.

-Después de todo, un maratón no deja de ser una carrera. A nivel popular, ¿se respira competitividad o cada uno va luchando consigo mismo?

     Supongo que para los favoritos hay esa competitividad que da el premio final para los profesionales. Para mí, y creo que para los populares, la competición es con uno mismo. Yo luchaba por acabar mi primera maratón y en Nueva York. Otros por mejorar sus marcas anteriores. Pero no veo demasiada competitividad con los demás.

-Por fin vislumbras la meta, ¿qué sientes antes y después de pasar por el arco?

758399-1135-0041sHabía imaginado tantas veces ese momento en los entrenamientos que al final resultó más bonito y emocionante de lo que creía. Te ves rodeado de banderas, gente y el otoño de Central Park. No hace frio, no te duele nada y la sonrisa que aparece en tu cara sabes que te va a durar una vida. Levanté los brazos unos metros antes y empecé a gritar Yes, yes. Sí, en inglés. No me preguntes por qué pero lo grité en inglés. Crucé la meta y en ese momento fui consciente de dos cosas: lo que había logrado y lo que me dolía todo el cuerpo. Me pusieron la medalla, me dieron la capa térmica y todo lo que me rodeaba eran gestos felices. Los voluntarios no paraban de felicitarnos a todos los que estábamos allí. Pasé por un photocall preparado para la ocasión. Era una sensación de felicidad. Caminé hasta el camión donde seis horas antes había dejado la ropa. Me abrigué y caminé por Central Park a la salida en busca de mi familia. Tardaron en llegar el punto de encuentro que habíamos fijado. Pero no me importó. Me senté en un banco en la Octava Avenida, me abrí una botella de Gatorade y una bolsa de Prezels y disfruté el momento con la medalla al cuello. La gente pasaba, te sonreía y te felicitaba. Cientos de personas en media hora. Pero recuerdo que lo mejor era mi propia felicitación. Lo había logrado.

EL DESPUÉS

-No hay duda de que después de un maratón es merecido un buen descanso. ¿Cómo ha sido la recuperación?

     La verdad es que al día siguiente tuve que trabajar. Daba igual. No me podía mover por los dolores en las piernas. Pero había otro motor que me movía, el del orgullo. Así estuve dos días. Al tercero por fin tenía cita con la masajista que me puso a tono el último mes antes de la carrera. Ella me devolvió el estado natural de mis piernas. Es cierto que tuve momentos en los que no me sentí bien físicamente, creo que hasta tuve fiebre el segundo día, pero todo fue volviendo a su cauce normal. Tenía un viaje de trabajo a México a los cuatro días. Cómo he dicho antes había llegado a prometer que tiraría toda la ropa y las zapatillas tras el maratón a la basura después de lo mucho que había sufrido en los entrenamientos y que no volvería a correr nunca más. Una mañana al salir del hotel temprano vi a gente que rodaba por una de las avenidas y me entraron unas ganas tremendas de volver a correr.

-Después de haber superado una prueba tan exigente, ¿Qué consejos le das a alguien que está empezando a correr?

     Que no abandonen. Un día un kilómetro y al siguiente dos. Poco a poco. Que se fijen objetivos, pero que si no se alcanzan no lo dejen. Si esos objetivos son importantes que se pongan en manos de expertos. Y sobre todo que disfruten del camino. Todos los días van a aprender cosas nuevas de sí mismos, de su cuerpo, de su mente, de su circuito habitual. Es una experiencia espectacular.

-¿Y a alguien que quiera prepararse un maratón?

     Insisto en que se pongan en mano de un preparador. Que no se dejen llevar solo por lo que leen en internet o les cuentan los amigos. Es una prueba dura que exige sacrificios durante mucho tiempo. Hay que ser constante y correr los menos riesgos posibles. Si empiezas y el primer día te lesionas, malo. Pero si cuando se acerca la fecha de la carrera te lesionas por no haber preparado bien cada paso es peor. Hay que ser constante, pero con ilusión todo es posible. A mí no me gusta madrugar, lo odio, y me he sorprendido incluso en vacaciones en Asturias viendo el amanecer mientras rodaba junto a la playa. Constancia para vencer la dureza buscando alicientes positivos.

-La vida sigue después del maratón, ¿qué otros objetivos tienes en mente?

Pues estoy en ello. Ando estos días buscando un nuevo objetivo. Los últimos los he cumplido. Así que a pensar algo que me motive y me haga sentirme orgulloso. No descarto nada.

758564-1073-0032s


     Esto es lo que nos cuenta Manu sobre su primera maratón. No me digáis que no os entran ganas de coger las zapatillas y salir a correr. Desde aquí, me gustaría volver a agradecerle el haberme dedicado parte de su tiempo para contestar mis preguntas, y hacer que me pique aún más el gusanillo de la maratón. Y a todos vosotros, ¡muchas gracias por leernos!

¡Saludos!

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2 comentarios en “Entrevista a un maratoniano: Manu Martin

  1. En menos de un mes Tony y mi padre harán la maratón de Málaga y no veas cómo me duele no poder estar allí con ellos! Una experiencia única y yo me la tengo que perder 😦
    Mi padre está bastante agobiado porque no ha llegado aún a correr más de 37 km y no sabe cómo va a poder llegar al 42, pero yo le mandaré toda mi energía positiva para que pueda llegar a la meta aunque sea andando.
    Menudos c*** le echan los maratonianos! Jaja! Pero a mí, que me quiten lo bailao 🙂

    Un beso!!

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    • Que no se agobie, 37km es más que suficiente y aún tiene margen, en carrera se sacan las fuerzas de la gente que te rodea, tanto público (que allí seguro que animan un montón) como de los corredores.

      De hecho, en ningún plan de entreno he visto que te exija hacer la distancia para la que te estás preparando (imagínate un ultra!), porque además, para grandes distancias, entrenarse así es machacarse innecesariamente.

      Lo más importante es que cuando se cruce al hombre del mazo sea tu padre quien golpee primero, y con lo máquina que es no me cabe duda!

      Estaremos pendientes de ellos 🙂

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