Mi primera Media Maratón: Madrid Ultra Trail

     Hoy es domingo y mis únicas pretensiones son tirarnos en el sofá a ver películas y contaros qué tal fue el Madrid Ultra Trail. Lo cierto es que salvo los pies cansados y la espalda cargada no tengo más molestias, lo cual es de agradecer, pues ha sido un fin de semana largo e intenso.

El viernes salimos rumbo a Cercedilla, un poco tarde, pues nos comimos un atascazo de espanto en la A6 y no llegamos a ver la salida del Ultra. Pero sí que pudimos pasear un rato por el pueblo tras recoger los dorsales.

     Tuvimos la suerte de que lIMG_20150925_211532os chicos de Pronaf estabanen la feria del corredor y nos hicieron unas rápidas pruebas para determinar nuestro IMC, el % de grasa y la edad metabólica. Aún tienen que mandarnos los resultados, pero me adelantaron que estaba genial, un 19% de grasa y una edad metabólica de ¡13 años! Estoy hecha una chavala. Además nos dieron algún consejo nutricional y nos invitaron a pasarnos a que nos hicieran un estudio más completo en el INEF.

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De noche estaba precioso. ¡Y había bastante ambiente en el pueblo!

Ya de vuelta al polideportivo donde dormíamos jugamos un poquito al fútbol, cenamos un buen tupper de ensalada de pasta que traíamos de casa y nos metimos en los sacos a dormir. Y aquí fue donde me empecé a descolocar. En términos generales puedo decir que descansé bastante, aunque no sé bien cómo, tuve pesadillas con arañas gigantes, el polideportivo empezó a crujir por todas partes y lo peor, no hacía más que levantarme a hacer pis. Tuve que levantarme a las 12, a las 3, a las 5 y a las 7. Aunque había bebido bastante agua, lo cierto es que no era normal. Al final me notaba bastante deshidratada y con los labios muy cortados. Asumí que iba a tener que cuidar mucho la hidratación durante la carrera, pero estaba preocupada.

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¡A punto de salir! Caritas de sueño.

     Por la mañana nos levantamos, y con un poco de prisa desayunamos nuestro sandwich de crema de cacahuete y nocilla, guardamos las cosas en el coche y nos fuimos a la salida. ¡Y empezamos! Los primeros 5km fueron una delicia, íbamos bastante deprisa (algún km lo hicimos en 5 minutos) y bastante estabilizados en el grupo. Apenas tuvimos que echar a andar y la temperatura era genial. El primer avituallamiento estaba un poquito más lejos de lo que esperábamos, pero ni siquiera lo utilizamos, aún teníamos bien de agua y estabamos fuertes.

     El siguiente tramo siguió siendo bastante pistero, en las cuestas arriba se andaba deprisa y había muchos llanos en los que se podía correr deprisa. Cogimos un grupo en el que nos íbamos enganchando a varios corredores, les pasábamos en los llanos y ellos nos pasaban en las cuestas arriba, pero nos manteníamos. Y justo antes de llegar al avituallamiento del km 10 empezaron mis problemas. Estaba bebiendo mucha agua, de hecho me había bebido el litro y medio que llevaba casi entero, pero seguía notando que no estaba bien hidratada. Y empezaba a tener dolor de estomago. No podía ser peor momento, empezaban los 5 km de subida fuerte de verdad (555m). Al principio no íbamos mal del todo, de hecho adelantamos a algunos corredores, y eso que yo empecé a tener muchas nauseas. No se si me sentó mal el desayuno, tanta agua o la gominola energética que me tomé en el km 4’5, pero lo cierto es que a partir de ahí no podía comer nada más. Tocaba otra gominola  en el 12 y fui incapaz de comer más de la mitad.

     Tuvimos un corto tramo cuesta abajo en el que pude recuperar un poco antes de subir Peñotas, y recortamos un poquito, pero al empezar a subir al pico me empezaron a fallar las fuerzas. Cada vez que subía la rodilla por encima de la cadera para trepar una roca tenía que parar unos segundos para tomar aliento. Empezó a pasarme un montón de gente y casi lo prefería, porque notarles cómo se acercaban por detrás me agobiaba un montón. A mitad de subida me obligué a pararme un momento y comerme la otra mitad de la gominola, en medio de un montón de arcadas. Tenía mucha sed pero me costaba un montón beber. Y me dolía la barriga. Pero seguimos trepando. Llegamos al punto donde habíamos estado entrenando el sábado anterior y psicológicamente me fui animando, esto ya lo conocía y sabía lo que me esperaba, unos pocos metros más de subida y ya solo era lanzarse cuesta abajo.

     Y llegó la magia. Paramos un momento para que Víctor se ajustase las zapatillas y yo me pusiera la rodillera, porque la rodilla derecha me estaba doliendo bastante y empezamos a bajar. Al principio iba con mucho miedo, pero se me pusieron detrás unas corredoras y una de ellas iba gritándoles a las otras que ya se podía correr, que podían ir adelantando a gente. Y ahí me dije que ni de coña, que no me iba a pasar nadie más, apreté los dientes y me tiré hacia abajo. Ese tramo era muy técnico, con piedras sueltas y había que tener cuidado, pero lo pasamos deprisa y sin sustos ni torceduras, y adelantamos a unos cuantos. Llegamos a nuestra piedra, en la que dijimos en el entreno que ahí nos pararíamos a tomarnos el sandwich y la pasamos de largo. No estaba yo para sandwiches, pero si estaba súpermotivada, habíamos pasado a otros tres corredores, y a partir de ahí el terreno se volvía más fácil.

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Esta frikada nos dio la vida, la consultamos un montón.

     Y averiguamos cuál es mi punto fuerte, las bajadas. ¡Cómo bajo! En la trialera del pinar sí que empezamos a adelantar de verdad, saltando entre las piedras y las ramas, mucho más deprisa que el resto. La gente alucinaba cuando les pasábamos, sobre todo los que me habían adelantado en la subida, que me habían visto como un cadáver andante, ahora les estaba metiendo una buena lijada. Hubo un par de momentos en los que me frené porque iba tan concentrada en no tropezarme y no llevarme a nadie por delante que se me olvidaba respirar en condiciones y llevaba un flato de morirme. Aquí también sufrí de lo lindo, pero llevaba la cabeza genial, me había venido arriba y solo quería llegar a meta. En el último avituallamiento por fin pude comer algo, unas galletitas saladas que me supieron a gloria y me sirvieron para recuperar algo de sales y un plátano. Y vi caballitos, así que ¡para qué queremos más!

     Pero no sabíamos que teníamos un mazazo pendiente, en el km 20 nos comimos una subida de 80 m. Pensábamos que el desnivel se dosificaba en unos 5 km, pero nos lo encontramos todo de golpe. Nos encontramos con otros corredores y subimos todos juntos refunfuñando entre risas, pero al poco nos quedamos atrás. No pensaba yo que en el último km iban a ir tan trallados que les pude devolver la pasada. Apretamos el ritmo, por esa parte de Cercedilla habíamos paseado el día anterior y sabía que estábamos muy cerca.  Además empezamos a oir al speaker animarnos, diciendo que era muy bonito correr Capturaen pareja y llegar juntos a meta. Y entonces la ví, una preciosa alfombra roja antes de meta con un montón de gente a los lados aplaudiendo y lo vi todo rojo. Choqué la mano al speaker y me pegué el último sprint hasta meta. A lo lejos le oía partirse de risa, diciendo algo de que se la había jugado a Víctor y eché todo lo que me quedaba. Cruzamos la meta en 4h y 1 minuto, el tiempo que habíamos puesto de objetivo. Hubieran sido 20 minutos menos si no me hubiera dado la bajona que me dio en Peñota, pero los primeros 5 km y los últimos salieron muchísimo mejor de lo esperado y por eso mantuvimos el objetivo. Además, nos portamos muy bien y nos paramos muy poco en los avituallamientos.

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Ojo que la copa no es nuestra, una chica de la organización nos dijo que nos sentaba muy bien sujetarla jajaja.

     Al llegar al polideportivo y abrir la puerta nos encontramos con una fila de camillas y un montón de masajistas. ¡Creímos que nos habíamos muerto y estábamos en el cielo! Después de la ducha el masaje nos dejó como nuevos. Luego salimos disparados porque teníamos comida familiar. Yo aún seguía con molestias y no pude comer demasiado. De hecho hoy me he levantado con el estomago raruno. Pero feliz de haberlo conseguido. Yo pensaba que en meta me iba a emocionar mucho más, pero durante toda la carrera estuve tan segura de que lo iba a lograr que pasar por el arco fue un trámite más. Hoy lo pienso y digo, joe, 21km se dice pronto, ¡pero hay que estar ahí para recorrerlos! ¡Y oye, yo he dado la talla! El año que viene cae la maratón de fijo.

      -Como siempre, mil gracias a los voluntarios, fuisteis estupendos y muy amables todos. ¡Qué haríamos sin vosotros!

     -La organización se lo curró un montón. Es verdad que había un punto en el que la señalización era un poco deficiente. Nosotros tuvimos suerte porque lo conocíamos del sábado anterior, pero al parecer hubo gente que se perdió e hizo 4 km de más. También nos dijeron que hubo algún desgraciado que se dedicó a quitar las balizas, al parecer fue hasta la guardia civil a abrir diligencias. Yo no tuve problemas, pero entiendo la faena que es perderte. Pero por lo demás, les doy un 10. Una carrera bonita y dura a partes iguales.

     -Y cómo no, un millón de gracias a Víctor, que estuvo a mi lado animándome cuando me costaba horrores subir una piedra, que me fue esperando con paciencia siempre que me quedaba atrás y que estuvo pendiente de mi en todo momento. ¡Hasta me bailaste en la cima para hacerme reir!. Estas cosas se disfrutan el doble contigo al lado. ¡Gracias, gracias, gracias!

     Menuda chapa os he dado hoy, ¡es que 21’5 km dan para mucho! Siento no haber puesto muchas fotos, íbamos tan concentrados que no nos dio para sacar el móvil ni un momento, así que solo tendremos las de la organización. ¡Muchas gracias por leerme, y por haber estado pendientes de nosotros en las redes sociales!

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6 comentarios en “Mi primera Media Maratón: Madrid Ultra Trail

  1. Carolina dijo:

    JO DER! Qué mal lo he pasado leyéndote! Si parecía que la que iba corriendo era yo! Jajaja! Eso sí, me alegro muchiiiisimo de que haya tenido un final tan feliz 🙂
    Enhorabuena otra vez y a seguir dándole!

    Un beso!

    P.D. Cada vez que hablas de la crema de cacahuete se me hace la boca agua xD

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    • Fue dura! Pero sobre todo por los problemas de barriga, si no, hubiera sido una historia totalmente distinta.

      Por cierto! A ver si quedamos a correr un día! Aunque en el 5k me pules fijo!

      Un abrazo grande!

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