Carrera del Agua 2015

Soy un poco tonta… debería estar muy contenta porque he mejorado mucho mi marca personal en 10k (5 minutos desde la última carrera en la que corrí esa distancia), pero no he conseguido la marca que quería, que era bajar de la hora. Y aunque me he quedado muy cerquita (1h y 1 minuto), me pica muchísimo el orgullo. Además, hay tal disparidad entre el Endomondo (dice 57 min) y el tiempo oficial, que hasta que no he visto el oficial, pensaba que sí que lo había logrado.

IMG_20150509_165557La sensación ha sido la misma que cuando suspendes un examen que creías que te había salido muy bien. Estoy harta de ser tan lenta, y de que todos corran más y mejor que yo, y de salir del último cajón, y de que me adelante todo el mundo (bueno, esto no es cierto, que he adelantado a casi 400 personas en la general), y de que Víctor llegue a meta 15 minutos antes que yo. Así que esto va a empezar a cambiar a partir de ya.

La verdad es que he llegado a casa muy quejica y morriñosa, pero no ha sido tan terrible, ya que en el fondo, la he disfrutado un montón. Ayer fuimos a recoger los dorsales y teníamos la intención de recorrer los dos kilómetros de subida desde el Bernabeu, para hacernos una idea de lo que nos esperaba. Pero hacía tanto calor a las 4 de la tarde, que preferimos que la subida nos pillara de sorpresa el domingo. Lo que sí que recorrimos fue parte de la pista de tartán, lo cual nos vino muy bien, porque en la carrera pasamos por ella. Al llegar a casa, el ritual de preparar las cosas para la carrera, la camiseta con el dorsal, las zapatillas, el Xazal y el Ventolín (menos mal que no había control antidopping…). Fue muy complicado de organizar, porque justo después de la carrera Víctor tenía que coger un vuelo, y tuvimos que pasar por casa de mis padres para dejar cosas que se había olvidado y necesitaba llevarse. Una vez listo todo, cena y a la cama.

IMG_20150510_082846Hoy por la mañana no nos ha costado mucho levantarnos, hemos desayunado y nos hemos ido al metro pertrechados con los ponchos que nos dio la organización y barritas energéticas caseras (¡cada vez nos salen mejor!). Y llegó el momento de separarnos, cada cual a su cajón. Esta era la primera carrera que planteábamos por separado de principio a fin, porque Víctor quería hacer marca, y que además, corríamos totalmente solos.

¡Y dieron la salida!

Al principio, como siempre muy despacito, pero como solo corríamos 5000 personas, en el momento en el que cruzamos la linea de salida, ya se podía trotar bastante bien, aunque siempre esquivando gente. Me ha costado mucho meterme en la carrera (4km para ser exactos), porque he empezado con unos dolores bastante desagradables en los pies. Además, iba todo el mundo superflipado, adelantándome por todas partes y yo no encontraba a nadie que me gustara para engancharme a su ritmo, o iban mu lentos o muy rápidos. Yo sabía que del km4 al km6, nos esperaban 2 kilómetros de subida non-stop, así que desconecté del resto del mundo y fui a un ritmo cómodo para mi. Lo peor de todo en esta primera parte, además del dolor de pies, fue el Bernabeu, se me hizo eterno rodearlo, ¡qué grande es! Pero la subida se me hizo verdaderamente liviana. Iba genial, por fin me empezaba a encontrar a mi misma y veía a otros corredores que se iban quedando a los lados (¡eso siempre motiva cuando vas regular!) Pero entonces empezaron los problemas.

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Os contaré en este paréntesis que ya tenemos nuestros regalos de cumpleaños, sendos pulsómetros GPS, pero que aún no podemos disfrutar, porque no han sido nuestros cumpleaños. Y cómo lo he echado de menos. El Endomondo me ha clavado el primer km, me lo ha cantado según pasaba por el cartel, pero a partir de ahí, se ha vuelto gilipollas perdío, y los km para él eran más cortos que para la organización de la carrera. Exactamente 670m de más. Y claro, yo ya me he empezado a desorientar con los ritmos, ya no sabía si había pasado el cartel kilométrico que me tocaba sin verlo o es que no había llegado, ni si los ritmos que me cantaba en Endomondo tenían algo que ver con la realidad. Como luego he podido comprobar, no demasiado…

El caso es que iba tan perdida, que he tenido que dejar un poco de lado la estrategia que llevaba e ir escuchando mejor lo que me decía el cuerpo. Después de todo quería llegar sin pararme lo más mínimo. Al llegar a Bravo Murillo ha sido cuando de verdad he disfrutado de la carrera, el ser un poco más conservadora al principio me ha permitido adelantar a mucha gente en este tramo y seguir bastante fresca, aunque mirando los tiempos después, podía haberlo hecho mejor en esta zona. Además, he corrido muy a gusto, porque de repente tenía muchísimo sitio para mi sola, sin tener que esquivar a nadie.

Y así hemos entrado en el último tramo de la carrera, el parque donde está la pista de atletismo de Canal. Mira que habíamos estado el día anterior, pero yo creo que la habían alargado durante la noche, porque se me ha hecho larguísima. Por supuesto, he provechado para correr sobre el tartán, que mis piernas empezaban a pedirlo a gritos. Yo me he empezado a lanzar, pensando que la meta estaba al final de la recta, pero no, he descubierto con horror un repechito muy cabrón yIMG_20150510_110655 después otra recta que me ha parecido que tenia dos millones de km. Aún así, he sprintado como una loca adelantando a todo lo que podía. ¡Creía que me moría! Pero justo cuando pensaba que no llegaba, he visto a Víctor animándome a un lado y  he sacado fuerzas de algún bolsillo secreto y he terminado sin bajar el ritmo. Es algo que me da pánico, empezar a sprintar antes de tiempo y quedarme a dos metros de la linea de meta, parada, sin poder moverme.

Lo realmente complicado de la carrera empezaba justo después, tuve que irme corriendo a casa de mis padres para ducharme y seguir corriendo para llegar al trabajo y estar de pie 7 interminables horas. La verdad es que tampoco estaba muy cansada, las piernas no me han dado nada de guerra, pero la cabeza la tenía machacada. Y ni siquiera he sido capaz de comer lo que debería. ¡Pero he sido capaz de hacerlo todo hoy!

Resumiendo, en la carrera de hoy, a pesar del sabor amargo que tengo ahora mismo, lo cierto es que he aprendido mucho. Ha sido un palo que el T.O. no se pareciera un poquito más al del Endomondo, y he tenido que adaptarme a no saber que ritmo real llevaba en cada km. En términos generales, he hecho una carrera medianamente inteligente, con una planificación bastante acertada, y de la que puedo estar un poquito orgullosa. Y lo he hecho sola. Pero tengo esa horrible losa encima de que soy muy lenta. Os cuento mis 10k de una manera bastante épica, pero luego pienso que dónde voy, si hacerlo en una hora no tiene mérito, que cualquiera que se ponga durante 9 meses, como llevo yo, me daría sopas con hondas. Pero vaya, si que lo tiene (mérito, digo). Hace un año no me sacabas a correr ni a tiros, y si lo hacías, no volvía a ponerme las zapatillas hasta el mes siguiente porque tenía agujetas hasta en las pestañas. Y, ¡qué coño! (¡perdón!), tengo más mérito que aquel que no hace ni el más mínimo esfuerzo por salir de su sofá.

Además, ¡el Endomondo me lo ha llenado todo de copitas hoy!

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Después de esto, creo que me voy a la cama.

¡Muchas gracias por leerme!

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