I San Silvestre del Jarama

     ¡Hola de nuevo y feliz año a todos! Bien pudiera parecer que tengo esto algo abandonado, pero nada más lejos de la realidad. Aunque si es verdad que las navidades son criminales, y en mi caso especialmente, ya que además de la carga de curro en la tienda, tengo los exámenes a la vuelta de la esquina, y asumo que en estas próximas dos semanas, esto del running va a estar un poco apartado. Pero hoy traigo una entrada muy especial, ya que he corrido mi primera San Silvestre. Y aún es más especial para mí, ya que fue en el mejor entorno que pueda imaginar, el Circuito del Jarama.

     Allí nos plantamos mis padres, mi tía Mari, que aún sigue recuperándose de una lesión (¡ya queda menos para tenerte correteando!), Víctor y yo. Hacía un día espectacular, un sol super agradable, que luego me pasó factura, porque sudé como un pollito. Yo iba bastante preocupada, porque con las fiestas y el trabajo, no había sido capaz de salir a entrenar más que un par de días en las últimas semanas, y el último entreno fue un desastre. Nada más recoger los dorsales, mi padre se encontró con el gran Emilio de Villota, fue un placer conocerle y un honor que nos firmara los dorsales (creo que tanto mi padre y yo guardaremos ese dorsal como uno de los más valiosos).

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Con una de las personas que más ha hecho por el deporte del motor en España.

     Se iba acercando el momento de la carrera, y después de acompañar a Mari a las gradas nos fuimos a la linea de salida. No había mucha gente, creo que había inscritos alrededor de las 600 personas, así que pudimos salir con suficiente espacio para empezar corriendo. Antes de llegar a la primera curva yo ya notaba pesadas las piernas, la falta de entreno, el horario partido en la tienda el día anterior y el asfalto me lo iban a poner complicado, pero el entorno hacía que se me olvidase todo. Además, como aliciente, visualizamos a lo lejos a Villota y fuimos comiendo terreno hasta ponernos a su altura. Podemos poner en el currículo que hemos adelantado en circuito al gran Emilio de Villota, todo un honor.

     Empezamos a encarar por primera vez Pegaso, y la verdad es que impone, porque no ves el final. Además, mi padre nos pegó tal lijada que por poco nos arranca los dorsales y le perdimos de vista. Subimos alegremente, llevando Víctor la respiración. Aunque llegué arriba agotada recuperé bastante rápido, pues prácticamente hasta Bugatti era una cuesta abajo bastante asequible.

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Farina, a punto de encarar Pegaso por segunda vez. Parezco fresca cual lechuga, pero es todo pose.

     Durante ese tramo de carrera íbamos pegados con un grupo bastante majo de gente que iban bromeando entre ellos, así que se hizo ameno. Cuando estábamos llegando a la recta de meta por primera vez, nos dobló el que ganó la carrera, así que podemos decir que pasamos muy cerca del primero por meta. Claro que nos faltaba una vuelta más, pero eso no hace falta decirlo. Justo después de meta, en el km 3,9 estaba el avituallamiento, y aquí es el único punto en el que le encuentro un fallo a la organización, pues no nos dieron agua, sólo tenían batidos. Por lo visto sí que habían repartido agua, pero para cuando llegamos nosotros no había ni una gota, y aunque el batido está muy bueno, preferí pasar de él. En cualquier caso, no llegando la carrera a los 10K, tampoco es que fuera un error catastrófico, pero sí que se hubiera agradecido, sobre todo porque yo iba muerta de calor.

     La segunda subida por Pegaso fue verdaderamente dura, de hecho fue mi peor km. Sólo iba pensando en no pararme a andar (y ver a la gente andando me animó un poquito) y aunque lo logré, iba muy lenta. De hecho, algunos de los que iban andando iban incluso un poco más deprisa que yo. Cuando ya empezamos a llanear no encontraba mi linea y no estaba consiguiendo recuperar, y hasta que no volvimos a coger Bugatti no pillé fuerzas. Es curioso que muchas veces me vengo arriba en la última cuesta, pero íbamos adelantando gente, no mucha, porque tampoco es que hubiera tanta.

     Y llegó el momento de mi primer duelo a meta. ¡He encontrado lo que le da de verdad el gusanillo competitivo a esto del running! ¡Qué pique! En Monza me adelantó una chica (de rosa), pero conseguí que no se me escapara y me enganché a ella durante laIMG_20150103_230919 cuesta abajo hacia la recta de meta hasta que la conseguí pasar, ahí ya iba apretando con lo poquito que me quedaba. La estuve midiendo (y esto fue verdaderamente divertido), mirando de vez en cuando sobre mi hombro derecho para que no se me acercara más de la cuenta hasta que de repente la perdí de vista. Suponiendo que la había dejado atrás chafada me fijé un nuevo objetivo, una chica con las piernas bastante más largas que yo, así que ella jugaba con ventaja, cuando de pronto, la chica de antes me pegó una lijada junto a otro chico por la izquierda que ni la vi venir. Debo reconocer que me ganó psicológicamente porque ya no la conseguí pillar, aunque sí que adelanté a la chica de piernas largas. ¡Cómo disfruté con eso, aunque perdiera!

     Al cruzar la meta no me sentía nada bien, de hecho me agarré al muro, porque se me meneaba todo. Y de nuevo, ni gota de agua al final de la carrera, aunque sí mucho Red Bull y batido. Aún no han salido clasificaciones, pero lo cierto es que no debió de entrar mucha más gente por detrás de nosotros. Me queda el consuelo de que al parecer se retiraron bastantes en la primera vuelta, pero eso habrá que confirmarlo después. En cualquier caso, estoy verdaderamente contenta, porque ha sido una carrera preciosa, y he igualado mi mejor ritmo medio, que teniendo en cuenta el cansancio y la falta de entreno, no está nada mal. Y en esta carrera sí que he encontrado la emoción de la meta, que fue lo que me faltó en la Ponle Freno. ¡Me muero de ganas por correr otra!

     Como siempre darle las gracias a la organización, porque a pesar de la falta de agua no tengo más peros, los voluntarios eran muy agradables, a mis padres, por hacer posible una vez más que les pudiéramos acompañar a una carrera tan especial, a mi tía, porque a pesar de no poder correr, no dudó en acompañarnos para animarnos, a pesar del frío, y a Víctor por estar conmigo toda la carrera. ¡Ah! Por supuesto a RUN ONLINE por las fotos

   Y como colofón, una promesa: coleccionar carreras en circuitos. Hemos puesto la mira en Montmeló, y a bastante más largo plazo los 24km de Nürburgring, ¡in der Grünen Hölle!

     ¡Muchas gracias por leerme!

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