¿Y quién soy yo?

 ¡Hola!

Lo primero de todo, y como suele corresponder en estos casos me presento. Me llamo Noelia y soy lo que se conoce como una sí-sí; sí estudio, ingeniería aeroespacial para ser exactos y sí trabajo, en una tienda de ropa.

Además, recientemente he empezado a correr.

 

     Casi toda mi vida he practicado algún deporte, de pequeña lo que más me gustaba era el judo. Era casi adorable ver a un retaquito medio-metro lanzar pataditas al aire. No deja de ser curioso que ese año lo compaginé con sevillanas (mamá, reconozcámoslo, no es lo mío). Luego vino el baloncesto, en una escuela del Real Madrid. Fue una época verdaderamente divertida y en la que aprendí bastante, como por ejemplo, que mi psicomotricidad es bastante cuestionable y que no me resultan especialmente fácil los juegos de equipo. Por eso, de ahí pasé a la natación, mi deporte por excelencia. No hay sensación más relajante que una piscina para ti sola (ni tan utópica). En el agua empecé a descubrir lo que es trabajar para optimizar los movimientos y el afán de superación, de cada día buscar la perfección, que es lo que me mueve ahora. Pero llegó una lesión, una tendinitis en el hombro que me puso en el dique seco una buena temporada.

Entre medias conocí al cabra loca que a día de hoy me sigue aguantando, Víctor, otro sí-sí de pro, que me descubrió el mundo de la mountain bike. ¡Y qué descubrimiento! Ahora mismo lo que más disfruto es una salida, a donde sea siempre que haya campo, con la bici a cuestas. Y eso que también me ha reportado mucho sufrimiento.  Creo que en nuestras vidas no lo hemos pasado tan mal como en el Tracks del Diable, pues no llevabamos ni la preparación ni las bicis adecuadas, ni, desde luego, el agua suficiente. Pero donde otros podrían coger tirria a montar, nosotros vimos una motivación gigante, y a día de hoy monta toda la familia (y hasta somos asiduos de la fiesta de la bici!)

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     No se puede negar que la montaña es una de nuestras grandes pasiones, ya que, además de las bicis, pocas cosas hay que nos gusten más que una buena y larga ruta de senderismo o despeñarnos con una tabla pegada a los pies sobre la nieve. En esta última modalidad es donde más se evidencia mi escasa psicomotricidad, no nos engañemos.
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     Y llegados a este punto me da por correr, que es de los deportes más baratos que hay. Nunca me ha gustado (soy de las que pensaba que eso era de cobardes) y nunca me he sentido cómoda. De hecho ya he tenido varias intentonas para empezar durante los últimos dos años, aunque es ahora, en los últimos dos meses donde he visto que esto cuaja. Por eso he acabado por ser víctima de estarunning-manía imperante en estos tiempos. Y oye, ¡vicios peores se conocen! Y este es el motivo de este blog, para quien pudiera interesar. Son mis andanzas empezando a trotar, la historia de un camino con momentos que pintan duros, pero con otros muy gratificantes (¡o al menos eso espero!). Y si sirve para que a alguien más le de por echar a correr, lo daré por bien empleado, porque además, ¡esto engancha una cosa mala!
     ¡Saludos y bienvenidos!
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